MANIFIESTO POR LA CULTURA GUARNEÑA

MANIFIESTO POR LA CULTURA GUARNEÑA

Tomando como punto de partida la situación en la que se encuentra el ámbito cultural del municipio de Guarne, hemos decidido conformar un colectivo denominado TU CULTURA, MI CULTURA integrado por hombres y mujeres que habitamos este territorio, con la intención de hacer visibles las amenazas, contradicciones y dificultades que han entorpecido las buenas dinámicas culturales de nuestra comunidad. Por ello, manifestamos que:

Entre las representaciones culturales que se hacen tangibles en todo territorio se encuentran dos elementos esenciales: los actores y los factores culturales. Sin embargo, observamos una notoria desarticulación entre estos dos elementos, cuya relación está afectando el quehacer cultural de Guarne. Vemos con preocupación que no existe trabajo colegiado por la cultura guarneña entre los agentes que hacen parte del accionar cultural del municipio: la administración municipal y sus dependencias, el político, el artista institucionalizado, el artista independiente, el ciudadano de a pie y el artista foráneo. Estos procesos individualizados y desarticulados ocasionan el desdibujamiento de la identidad cultural, la falta de pertenencia por los valores y apropiación territorial del municipio.

A los factores arriba enmarcados pueden agregarse los económicos e históricos, que también intervienen en las relaciones culturales –que son inalienables por sus dinámicas de cambio-, los cuales han quedado olvidados en las palabras del Plan Decenal de Cultura. En vista de ello, asumimos el Plan Decenal de Cultura como una construcción pública y ciudadana, pero nos preocupa que lo consignado se quede solo en “palabras bonitas” o promesas que no se cumplen; consideramos que este es uno de los mayores problemas por los que atraviesa la institucionalidad municipal, porque ha olvidado lo pactado en los espacios de deliberación y construcción social al ejecutar acciones que no reflejan lo escrito en el Plan o no toman en cuenta sus parámetros, dejando en entredicho la posibilidad de un quehacer cultural efectivo.

Como consecuencia, en la institucionalidad existe una diáspora con el Consejo de Cultura, pues este no representa la totalidad del gremio artístico y cultural; por el contrario, se ha reducido a un sector especial de la colectividad. Esta situación es visible por las múltiples quejas de los artistas -especialmente los independientes- quienes afirman no sentirse representados en el Consejero, lo que muchas veces los deja silenciados y excluidos; esta notoria división entre artistas -independientes e institucionalizados- obstaculiza el impacto artístico, cultural y social que debería conseguirse mediante un gremio unido y compacto.

Una causa de la fragmentación de los artistas es la necesidad de alimentar el ego, la lucidez y el éxito, lo que provoca una situación de individualización de acciones artísticas y culturales que, en muchos casos, lleva a una competencia desleal, destructiva e innecesaria con sus homólogos. Por lo anterior, en muchas ocasiones los procesos, iniciativas y manifestaciones culturales producidas o realizadas por artistas locales se hacen a un costado, se aminoran e ignoran, mientras que las propuestas de artistas foráneos gozan de mayor aceptación y valoración en instancias públicas y privadas.

Lo anterior nos conduce a ver reflejadas dos figuras de artista: el artista sincrónico y el artista diacrónico. El primero es un actor importante, porque representa una materialización de la comunidad desde la cultura, dadas sus capacidades de proyectar y revivir elementos natos del entorno, por tener la agudeza estética para develar el día a día de la sociedad, entre otras habilidades; el segundo, el diacrónico, es un artista que crea un pueblo sin cooperación y promueve relaciones de tensión entre los artistas y directamente ocasiona una sociedad sin arte ni cultura.

Visto de este modo, toda acción individual y colectiva tiene un carácter político, que debe ser consciente. Por ello, hay que generar espacios de reflexión en el accionar cultural y social del territorio, no ligados a partidos o agendas políticas particulares, sino a los valores y principios que identifican al sujeto histórico guarneño.

Lo dicho anteriormente se representa en la pérdida institucional, y es preocupante que Guarne paulatinamente se haya convertido en un pueblo estático, desprovisto de historia e identidad, ajeno a la apropiación de sus valores sociales y culturales; nos conmueve que Guarne sea un pueblo culturalmente inerte y paralizado, carente de una política de cultura clara, significativa y trascendente, que vincule el presente, al pasado y al futuro a partir de las identidades, la memoria y los imaginarios de nuestros sujetos colectivos. Indiscutiblemente, reproducir y transformar la cultura en dinámicas e identidades constructivas y enriquecedoras es tarea de todos los sujetos sociales del territorio; pero es alarmante la inacción e indiferencia de buena parte de la ciudadanía frente a las necesidades de nuestro pueblo en relación con las dinámicas sociales y culturales. Al parecer, en nuestro pueblo se presenta una deliberada desvinculación con respecto a la recuperación de la memoria, la construcción de identidades y la formulación de imaginarios de futuro, los cuales son constitutivos de hechos políticos y estos, por su parte, son el principal nutriente de los procesos de cambio en las sociedades.

En cuanto a las acciones culturales, invitamos a inculcar los valores y principios que deben caracterizar al guarneño como sujeto histórico, bajo criterios de inclusión y respeto por las diferencias, donde se reconozcan las diversas manifestaciones artísticas y las prácticas sociales, promoviendo la inclusión de la cotidianidad como sustento de la identidad. Tenemos claro que el municipio cuenta con gestores y actores culturales reconocidos dentro y fuera de las fronteras locales; a ellos queremos convocarlos para trabajar en conjunto por la construcción de nuestra política cultural, la cual debe alimentar y dinamizar el Plan Decenal de Cultura, para trascender como pueblo en las diferentes escalas territoriales. Acorde con esta idea, proponemos buscar una construcción basada en la participación ciudadana, real y efectiva, con la vinculación de actores públicos, privados y sociales, aislada de intereses políticos dañinos, económicamente sustentable y comprometida con la superación de las situaciones desfavorables que han llevado a la actual condición cultural de nuestro pueblo.

En conclusión, quienes presentamos este manifiesto hacemos un llamado a la sociedad guarneña para redefinir nuestra política cultural y replantear las prácticas que se vienen dando en el ámbito cultural y social. En concreto, la política cultural debe corresponder con las concepciones de mundo y las prácticas sociales de los habitantes y, a su vez, provenir de nuestra identidad, memoria e imaginarios como un proceso de desarrollo colectivo.

Dado en el municipio de Guarne, a los 12 días del mes de octubre de 2018.

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