BREVE HISTORIA PRECOLOMBINA DE GUARNE – ANTIOQUIA


Por EDUIN MARIN MEJIA
Historiador Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.
Guarne es un municipio del Oriente de Antioquia, es la puerta de entrada al altiplano de San José de la Marinilla, Rionegro “El Magno” y a las zonas de vertiente del Magdalena Medio; se llega a él principalmente por intermedio de la terminal del Norte, vía de la autopista Medellín – Bogotá, después de ascender sobre unos macizos rocosos tutelares del batolito antioqueño. El nombre de Guarne viene de un señor principal llamado Guarni que habitó estas comarcas hacia el 1549. Este señor principal que había dado la paz a los españoles en 1560, fue ejecutado por el alcalde Olivares de la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios en 1561. La ciudad de Remedios para ese entonces se ubicó en un alto muy cerca de la zona del río Caldera, hoy en las inmediaciones del Municipio de San Luís y San Carlos, entre las quebradas Calderita y la Carbonera (hoy día minerales de aluvión de Santa Bárbara y San Pablo). Antiguamente cerca de estas quebradas se sacaba grandes cantidades de oro en aluvión que era fundido en la ciudad de Santafé de Antioquia; las grandes minas y encomiendas en estos territorios eran de propiedad del conquistador y fundador de Remedios Francisco de Ospina, éste ejercía un comercio poderoso y lucrativo de cerdos, mulas y cuadrillas de esclavos con encomenderos y comerciantes de Santafé de Antiochia y de Popayán.
Para contextualizar un poco la historia precolombina del Municipio de Guarne, se tienen unos referentes arqueológicos materiales destacados que dan cuenta de las ocupaciones tempranas de estas zonas del extenso Altiplano. Es por eso que la cerámica más temprana se relaciona con el Complejo Cerámico El Oro, cuya cronología va desde el II milenio antes del Presente hasta el siglo V de Nuestra Era. Sobresale este tipo de alfarería por modelados lisos de la cerámica, con punteados perimetrales al borde de la vasija, con labios evertidos. Algunas tienen presencia de pintura roja, este tipo de alfarería muy común para las zonas de la Magdalena Medio, por lo cual se infiere que este tipo de alfarería llegó por intermedio de prehispánicos que ocupaban los valles del río Guacacayo o como le nombraba los antiguos a dicho río Magdalena. Para el segundo milenio inclusive un poco antes, las condiciones geográficas y atmosféricas habían mejorado mucho con respecto al periodo del Holoceno, es decir, de las últimas etapas de la descongelación del territorio antioqueño y la supresión de las postreras erupciones volcánicas que configuraron gran parte de los paisajes naturales en el Oriente de Antioquia y especialmente de Guarne.
La etapa más temprana en la prehistoria del Guarne se halla en el Paleoindio, es muy probable por objetos líticos hallados en Guarne, se considera un lugar de explotación intermedio y de paso en los periodos de fríos y vientos intensos de dicho periodo. Los paleoamericanos buscaban siempre las mejores condiciones para la sobrevivencia en un clima y geografía que se mostraba inclemente. Es por eso que las ocupaciones más cercanas al municipio, se encuentren en los municipios del Carmen de Vivoral y Cocorná, localizados hacia el sur oriente. Hacia el Holoceno, año 11000 AC, sitios con heladas letárgicas como Guarne estaba sufriendo un periodo lento de su descongelación de sus suelos. Es así como al cambiar el clima por uno más cálido, las plantas, arbustos y helechos, van configurando el territorio, apareciendo nuevas formas de vida. Con el tiempo el hombre paleoamericano o antiguos pobladores empezaron el cultivo de plantas aprovechando los sitios de claros de bosques para impulsar la horticultura y siembra de todo de raíces comestibles. Los claros
de bosques con las hachas de manos antiguas, iban colaborando también a gran parte de la configuración espacial y social de los nuevos territorios; habitantes en un espacio ajeno que con los años se hacían sedentarios. La ocupación de este altiplano no fue de manera invasiva sino gradual, a medida que las plantas iban creciendo y ofreciendo adaptabilidad al territorio, las comunidades de otras partes antiguamente ocupadas hacían vida en los nuevos sitios. Se han encontrado ciertas hachas antiguas de periodos tempranos que servían para todo tipo de procesamiento de vegetales.
Con la entrada de otro cambio climático fuerte hacia el 5 milenio antes del presente, prácticamente en la finalización del periodo Arcaico colombiano, los sitios de este altiplano adquieren una vida sedentaria más provisoria. Muchas de las ocupaciones referidas se van hallar en sitio visibles hoy en día como el sector de Piedras Blancas. En las partes bajas e inundables se formaron lagos; hacia el 3 milenio antes del presente se van a edificar sistemas de riego que servirá para la explotación de algunos minerales fundamentales para la vida cotidiana como la sal, producto de primera necesidad. El territorio desde el tiempo del periodo Peleoindio, había sido ocupado por fauna silvestre que ofrecía las proteínas para el día a día de sus Antiguos Pobladores. La proteína se obtenía por medio de la caza organizada entre los clanes que permanecían por tiempos, pues unas de sus necesidades eran también buscar mieles y otro tipo de productos alimenticios. Luego estas comunidades de pocos individuos se desplazaban hasta sectores como las vertientes del Magdalena, especialmente a zonas cercanas como San Rafael, San Vicente, Cocorná, entre otros. El hombre prehispánico que habitó estas comarcas desde los primeros tiempos del Paleoindio no perdió identidad hacia los primeros territorios de ocupación de sus antiguos ancestros. La cantidad de líticos que se hallan en los municipios cercanos dan cuenta de los grandiosos y poblado de sus territorios, de sus luchas cotidianas en un clima duro para levantar la prole. Hacia el segundo milenio o un poco antes, aparece en Guarne la alfarería del complejo cerámico El Oro, La Ferrería y el Marrón Inciso, aparecen los complejos cerámicos Butantan y el Bosque, formas estilísticas que dan cuenta de periodos de larga duración de comunidades prehispánicas sobre el territorio; la guaquería en Guarne le ha generado gran pérdida del material cerámico y lítico que da cuenta de su enorme pasado glorioso. El material Ferrería, es muy común en Guarne, está compuesta por una cocción que no pasa los mil grados de temperatura, tiene muchos gránulos finos cuarzo que ayuda a la resistencia de la vasija, posee buena plasticidad. Es una alfarería muy de la vida cotidiana empleada en la cocción de alimentos y almacenamiento de ellos. Con el tipo de material de Marrón Inciso se buscaba en su mayoría la representación de figuras zoomorfas, algunas de las vasijas servían para eventos mágicos – religiosos. Muy utilizada también en la toma del vino de los dioses americanos, la chicha, de fabricación artesanal o casera.
En cada territorio se fue configurando caciques y señores principales, es por eso que a la llegada de los conquistadores al Oriente de Antioquia se presentan fuertes resistencias, entre las principales, las que ofrece el cacique Guarni y el señor principal o cacique Guatape. Al primero lo van a sentenciar a la muerte en la ciudad de Remedios. La muerte va a hacer la desmembración de cada una de las partes de su cuerpo: brazos, piernas y cabeza, ahorcado al principio hasta que su alma se separe. Tales ejecuciones son por las muertes antiguas de españoles, indios de la servidumbre y negros esclavos. Es sentenciado junto con otros indígenas. El lugar de su captura es en una cueva de una montaña rocosa de Guarne, especie de guarida de los antiguos guerreros de la región. Sin embargo, a esto hay que agregar que entre los señores y caciques principales existían
una especia de inconformidad por las muertes pasadas generadas por el conquistador Pedroso que dejó desolación a sus territorios, participando en las ejecuciones algunos negros del servicio español e indios ladinos (que hablaban el castellano, adoctrinados). Pedroso había incendiado y quemado muchos de las provincias y pueblos indígenas confederados del Oriente de Antioquia. Nada alentador para los caciques y señores principales que vieron morir a sus parientes.
Seguida a esta primera entrada que es hacia el 1549 o 1550, le sigue la entrada del capitán Asencio salinas de Loyola en 1557, esta funda la ciudad de Nuestra Señora de la Vitoria. Sus caudillos y soldados van a generar otras atrocidades que van a recaer sobre las poblaciones aborígenes que por cientos de años habían surcado estas zonas revestidas de Edén. Sierra y Olivares al mando de Francisco de Ospina van a sentenciar a muchos de los jefes principales. Para 1560 entra el capitán Francisco de Ospina al Altiplano de Guarne y junto con sus soldados van a someter algunos pueblos pequeños diseminados. Luego con la entrada que hace el capitán Lope de Salcedo el sometimiento a las comunidades va a ser casi total. Este capitán reparte nuevamente las encomiendas y le da una nueva configuración espacial que a los territorios que van a ser ocupados por los encomenderos. Al perder fuerza el Capitán Salcedo llega otro y la configuración y explotación de los recursos auríferos sobre esta vasta región va a cambiar un poco; para luego entrar después de un pleito largo el capitán Francisco a recuperar lo perdido. A finales del siglo XVII, se habla de un Altiplano oriental deshabitado en gran parte, ocupado tímidamente por encomenderos antiguos del valle. La ciudad de Remedios se había desplazado con muchos de sus encomenderos hacia un lugar más lejano, se afirmó que fue deshabitada por una epidemia al parecer de sarampión, viruela y por su salubridad. Sin embargo, el contacto humano con el valle nunca se dejó. Casi siempre que se refiere a la historia antigua de este y otros valles se habla de una región desahabitada, fría y melancólica. Donde su tristeza es sacudida por los vientos helados y retrasados de la tarde soñolienta.
A finales del siglo XVI, muchos encomenderos de la ciudad de Santafé Antioquia estaban interesados en la ocupación de estos valles, entre ellos Alonso de Rodas y Damian de Silva, este último portugués. Existe un documento del siglo XVII que ya habla de la ocupación de Guarne, allí en una hacienda son explotados unos minerales de oro. Finalmente Guarne también fue un lugar de paso importante para las comunidades precolombinas que se dirigían al valle de Aburrá. Por las sabanas de Guarne pasaba un camino empedrado más ancho y bello que el Cuzco, un camino forjado en piedra tajada por los antiguos precolombinos, por donde se ejerció un comercio poderoso de sal, oro, mantas y vasijas. Un camino que comunicaba el macizo central antioqueño con las vertientes del Cauca y especialmente del Magdalena Medio. Los petroglifos, los canales de riego para la agricultura y la ingeniería de los sitios donde se explotaba la sal dan cuenta de un pasado muy dinámico que no empezó con la Conquista española y que falta por desentrañar.
En el año de 1561 la conquista española en el valle de corpus Cristi era tempestuosa, los vecinos españoles de ella llegados de la ciudad de Vitoria y de Ibagué, querían mantener a toda hora el orden de la pequeña ciudad de los Remedios y de sus dilatados territorios. Por eso, los conquistadores se mantenían siempre recorriendo la franja oriental de Antioquia de arriba para abajo como el viento, olfateaban cada uno de sus rincones, peñas, arcabucos, montes, cimas, abismos, valles y colinas con sus armamentos, perros y caballos.
Para este tiempo las revueltas de los indígenas de las zonas de vertiente y del altiplano se dejaron sentir con fuerza. La mayoría de indígenas en el oriente de Antioquia habían sido repartidos entre más de 20 encomenderos por los capitanes, en un comienzo por Asencio Salinas, Francisco de Ospina y Salcedo. Algunos indígenas de esas encomiendas se revelaron y quebraron la paz como aseguran los documentos históricos, dieron muerte a numerosos indígenas cristianos y ladinos de la servidumbre española. Otros se dedicaron a saltear en los caminos a los indígenas anaconas, tal fue el caso de los indígenas Guarni que junto con los naturales Yerban y Niar ultrajaron a unos indígenas jóvenes anaconas del servicio de la ciudad robando unas camisas y mantas del reino, objetos importantes para comerciar en la dicha ciudad. Los naturales del valle de Punchina fueron acusados por el licenciado Guillermo Sierra, quien aseguró que dieron muerte a 4 indígenas. Unas de esas prendas encontradas a indígena Guarni era del difunto Pedro indio del encomendero Juan de la Pedraza. El defensor de naturales Antonio Rodríguez poco pudo hacer para salvarlos de la horca. Los indígenas habían asegurado su participación en el asesinato de los indígenas cristianos del servicio español. Notificó Guarni que los mataron con macanas o instrumentos bélicos que utilizaban mucho los naturales en las guerras. Los indígenas fueron asesinados en el valle del Corpus Cristi cerca al río principal. El indígena Guarni había dado la paz a los españoles a la entrada del capitán Asencio Salinas, se había sujetado a la servidumbre española y parte de su vida cotidiana se la pasaba en la construcción de casas de la ciudad, pues este era uno de sus principales oficios. Sin embargo, la quebrantó porque muchos indígenas de sus territorios no querían sujetarse al yugo español y lo invitaban a rebelarse. Los indígenas fueron capturados después de varios días de búsqueda por el Valle del Corpus Cristi, los hallaron en una cueva, en ella habían hecho una fogata para resguarden del frío de la noche que caía. Se asegura que fue sobre una montaña rocosa aledaño al camino de las sabanas de Aburra.
Los indígenas fueron sentenciados aseguran los testigos por el alcalde provisorio de la ciudad de Remedios Olivares, estos indígenas fueron condenados a la horca, parece que algunos de sus miembros fueron colocados en algunas partes de la ciudad para escarmiento de los indígenas revelados. Otros españoles también notificaron que habían participado en algunas revueltas donde murieron muchos indígenas de las encomiendas, negros esclavos y soldados españoles. Esta narración se encuentra en los algunos documentos del siglo XVI, dando fortaleza a lo planteado por el cronista Fray Pedro de aguado sobre la rebelión de 1560 – 1561, en la zona oriental antioqueña. Sin embargo, a esta muerte de estos indígenas le acompañaron el asesinato de muchos otros, entre los más destacados fue la muerte por ahorcamiento del señor principal Guatape, algunos documentos notifican que venía del pueblo de Panime, ubicado en un sector nombrado las tetas. En el municipio de Cocorná aparece un sector nombrado Las Tetas, que se pueden ver frente al municipio de San Francisco. Existe un testigo del siglo XVII que asegura que el río Santo Domingo de Cocorná se nombró el río Guatapé, esto lo hizo para alegar unos títulos de propiedad antiguos en los montes de Cocorná. (Véase Eduin Marín, Cocorná: Tierra de Animales).
De otro lado, los documentos históricos indican de manera no directa que el municipio de Guarne estuvo localizado en la provincia de Guaca del norte. Cerca de la provincia de los Guarranamaes (Rionegro). Por mucho tiempo los aborígenes en Guarne explotaron las fuentes salinas, es muy probable que a través del camino de las sabanas de aburra se ejerciera el comercio de este y otros productos para la vida cotidiana. Los indígenas de estas zonas frías tejían el algodón, elaboraban mantas.
En las sabanas de Guarne, los conquistadores podían cabalgar sin tanta preocupación, como aquella que sobresalía como cuando se embutían en la selva espesa; habían claros de bosques notorios en el altiplano de Guarramana (valle de San Nicolás), no obstante, las jornadas eran extenuantes por los humedales, la temperatura, los meandros de las quebradas y la escasa manutención de productos de primera necesidad para una población indígenas quebrantada y española aguerrida por el oro. Para el siglo XVI había buena cobertura vegetal, el altiplano oriental gozaba de extensas zonas arborizadas, la flora de zonas calientes intentaba aflorar en las partes frías y viceversa. Pocos fueron los poblados indígenas, los sitios más ocupados estuvieron en las zonas de vertiente, siempre buscando los precolombinos sitios calientes, buscando la diversidad de vida silvestre. La fauna principalmente herbívora ambicionaba pastizales y raíces comestibles.
Abrir paso en el Nuevo Mundo no era menester fácil, sortear la geografía oriental de Antioquia era batallar con la selva tupida que se mostraba salvaje. Los sitios de vivienda principalmente para este siglo XVI, fueron anteriormente ocupados masivamente por comunidades del 2 milenio antes del presente. Los yacimientos arqueológicos en terrazas de ocupaciones del siglo XVI señalan ocupaciones de tres complejos cerámicos principales, es decir, los precolombinos aprovecharon los claros de bosque y campos cultivables de tradición ancestral y cerca de ellos hicieron sus viviendas. Muchas de sus prácticas de cultivo pasaron de generación en generación. La cerámica indica una tradición alfarera de larga duración que indica parentescos, linajes de familias que se asentaron por siglos en las vastas zonas, no solo en el Altiplano, sino especialmente en las zonas de vertiente, aptas para la siembra del algodón, maíz, yuca y hortalizas, entre otros productos. La población fue en aumento en la medida que las condiciones geográficas y climáticas lo permitieran. Las transculturaciones o incorporaciones de prácticas ancestrales de otras culturas llegadas al territorio se dieron, las sociedades en el pasado nunca estuvieron aisladas las unas de las otras, ellas mismas crearon sus propios códigos, compartieron prácticas cotidianas con otros pueblos y provincias, crearon sus políticas y economías muy propias. Los volantes de huso de tierra fría y tierra caliente, los cuencos aquillados, las vasijas globulares y subglobulares, las pintaderas, son algunas de esas manifestaciones de prácticas compartidas. Las tumbas de cámara lateral, el material de ferrería en la cerámica y de marrón inciso, las figuras zoomorfas en las vasijas en alto relieve, todo ello indica desplazamientos de los aborígenes en el pasado remoto, especialmente hacia el siglo X de Nuestra Era para la franja oriental y el Macizo Central antioqueño. El prehispánico fue un ser muy activo, un trashumante de la vida. En un día podía andar más de siete leguas. En el siglo XVI muchas fueron las provincias que ocuparon las partes altas como estrategias de defensa y de comunicación.
El invierno no cesaba en mayo o en septiembre, las lluvias iniciaban especialmente cuando caía la tarde de oscuros nubarrones y de fuertes vientos neblinosos, estos eran continuos. Con los juegos de cartas los españoles mataban el tiempo dentro de sus chozas, mientras que algunas de ellas eran sacudidas por los enérgicos relámpagos nocturnos. En cambio, los indígenas agradecían cuando llegaba la noche por la tregua de descanso. Pero antes de iluminar la rueda colorada el horizonte, se anunciaba nuevamente la faena peliaguda en las fuentes frías y eternas donde permanecían los aluviones. Entre los conquistadores se compraban armas, el desgaste de las espadas era continuo en un mundo repleto de vegetación exuberante. Cuando las jornadas eran de pie por los caminos de las sabanas del camino de Aburra, sufrían los soldados que iban a pie, mientras que los que iban a caballo más bien poco. Las soledades por estos territorios eran los
compañeros fieles, a la luz del rayo fuerte del rey astro y con la velocidad de la sombra proyectada en el césped se avanzaba y pensaba. Los minerales escaseaban y los encomenderos tenían que trasladar sus encomiendas más hacia el nordeste, la vida la hacían más difícil. Lentamente los aborígenes morían en las tierras de todos y de nadie. Escapar de la barbarie, del pensamiento occidental o de su imaginario era misión imposible. Los espacios habían sido conquistados. La falta de carne de cerdo o vacuna, se suplía con la carne de monte: de guagua, conejo, tatabra, aves, danta y venado. Practicas occidentales como la cacería deportiva de estos animales se dio en abundancia por más de 20 años sobre el territorio. Los caballos y mulas había que tasarlos, no desgastarlos. Los gusanos eran los letales enemigos de las pezuñas, igual que una enfermedad por un hongo que las afectaba trágicamente, poco hacían las herraduras forjadas en el Nuevo Mundo y los clavos de Sevilla.
Cómo avanzar con la niebla al paso, en medio de las flechas envenenadas, lanzamiento de piedras golpeadoras de lo alto de las montañas por medio de tiraderas letales y una población aborigen con ganas de batallar. Pero la existencia tenía que caminar, siempre el soldado pensando en nuevos horizontes y en riqueza. El peculio era esquivo como la mirada de una lechuza en el silencio del tejado de paja. Soldados desconcertados e inconformes con la repartición de las piezas de indios. De nada valía luchar contra el aborigen, de capturarlo y esclavizarlo, si las riquezas iban a manos de seres avaros insaciables. No valía la pena seguir luchando, la conquista iba perdiendo su fuerza para el siglo XVI en el Oriente de Antioquia, en un territorio que imponía su topografía, el mestizaje y el sinsentido de las luchas para saciar a unos reyes españoles insatisfechos. El estierco del diablo, el oro, era obtenido de los incendios de pueblos ancestrales, luego convertidos en monedas comerciales en el Nuevo Reino, con ellas se compraban el vino de España y una que otra moneda rodaba con su amo por los despeñaderos cuando el caballo o mula fallaba en sus pisadas.
Fuentes documentales. Criminales Juicios. SC 19, 2. D.1. Archivo General de la Nación. Año 1573. Book 2924361.pdf.
“ana serbia a este testigo y se dixo y
Publico que los abian muerto quel
Camino indios punchina por dicho de otros indios” (73p)
“fue preguntado si despes dicho que susodicho
Abiendo se publicado que la dicha ciudad
De los Remedios que los dichos perico e ana E Jana Yndios estaban bivos que la
Provincia de orna (arma) y que e los dichos yn
Dios ahorcados y abian (…) yn
Justamente y abian sidos echados
Se enfermo por el dicho (…) diciendo
A ver muerto los dichos indios (…)
Yendo a (arma) que la gobernación
De popayan bido por vista de dichos
Bibos sanos y sin lesión alguna a los
Dichos juana / anaperico tal
Indios E se tenxo la dicha ana
Yndia de (…) vi consigo donde
(…) al ssente” (p74).
“dixo que es verdad que (…) (…)
Meses despes de (…)
(…) los dichos herban, nicar E
Guarni este testigo fue a la provincia E villa
De arma y en Ella por vista de dichos
Vido a los dichos ana, Juana E”. (74p).
“perico indios y hablo con Ellos
Tal a el ana se tenxo consigo
Y a los dichos dos indios se los dexo que
La dicha billa de arma E supo pregun-
Tando por el dicho al que también a una estado
Allí que le abian huido todos juntos de esta
Ciudad y que se abia ydo por donde este testigo
Que tendio que los dichos indios no thenian al
Guna y abian sido ahorcados injusta
Mente que quanto toca a estos indios
Y que lo que dicho testigo es la verdad” (p75).
(p77).”guarni” 14 renglón mitad
(p81) “guarni” mitad. Macanazos.
Guarin – Guarne (p92).
“el dicho señor (…) mando perecer ante oy a un yndio que dicho
Señor allo tiene preso (…) con el dicho pedro lengua
Los siguientes
Preguntado como se llama por su nombre dixo que se llama guarni(…)
Ai a dado la paz y asi mismo a su magestad y si ha venido a esta
Ciudad a servir
A los vecinos della dixo que es verdad que luego que Entraron que fue
(…) los crsitianos el binop a su ciudad y dio la paz y sirbio
A los vecinos della y ayudo a azer casas
Planeado que por que quebró la paz que abia dado se rrebelo (…)
El servicio de su magestad dixo que es (…)
Como vido que los demás
Indios de la provincia serbian (…) y quebrado la paz
La quebró y el les dezia a los demás que viniesen a
Servir y ello no quería y como
Hera uno solo no (…)
Preguntado que después que dio la paz quantos indios E yndias
Cristianos a muerto y En que parte dixo que abra muchos
Días
Que si y quede (…) indios cristianos En los (…)
Que dizen muy cerca donde este confesante tenia su casa con una macana (p80).
Preguntadeo (…) heran las camisetas que fueron halladas En su poder
Dixo que heran de muchachos cristiano
Preguntado y mataron (…) mente con este que a dicho muchacho
Cristiano Niar y Yerban indios que están presos (…)
Y que fueron en la otra muerte y ayudaron a matar. (80p)
“mataron tres indios anaconas del servicio
De los vecinos de esta ciudad y cristiano
Junto al rio del valle este valle de Corpus Cristi
Los mataron a macanazos” 1 párrafo. (81p).
Nota aclaratoria: (…) términos no leídos.

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